Equilibrio Físico-Emocional. Reconocimiento y manejo de las emociones

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La ira el miedo y la tristeza son automatismos biológicos y están profundamente arraigados en la historia y en la evolución de la humanidad, forman parte del comportamiento a desarrollar indispensable para la adaptación del organismo al entorno.

La ira,  es una reacción de rabia muy fuerte, son reacciones de luchas fundamentales e instintivas cuando nos amenaza algún peligro. Cuando la persona tiene rabia, tenemos entonces un solo objetivo en nuestra mente y es de dar rienda suelta a nuestra ira, que sería un estado de  excitación unido a una exagerada confianza en sí mismo, fundamentada en una ilusión de poder y de invulnerabilidad.

El miedo, es una reacción ante situaciones amenazadoras o que causan inseguridad, en las que,  el ser humano teme perder el control sobre el entorno. Las emociones del miedo sirven para preparar el cuerpo para la fuga, para la inmovilidad y el ataque y que también es una reacción psicológica que permite sobrevivir a un peligro existente o de que algo no está bien.

La Tristeza, los estados de ánimo de tristeza, llegando a la depresión son reacciones de adaptación a cambios y pérdidas, en particular aquellas a las que no podemos encontrar sentido. La tristeza debilita nuestro interés y nuestra energía ante actividades de la vida normal. Para el ser humano en la actualidad la tristeza anímica es un indicador  de que se ha chocado con barreras internas y externas y también que ha llegado el momento de concentrarse en lo más importante y de prestar atención a la voz interior y de reorganizar de nuevo o de forma más realista, determinados ámbitos de nuestra vida.

El manejo de las emociones o la autorregulación es un trabajo de observación que ocupa cada día de nuestra vida, es aconsejable que cuando regulamos o equilibramos nuestras emociones, olvidamos que no solo representan una debilidad, sino también un  potencial. La solidez emocional es la que decide en qué medida conseguiremos desarrollar nuestras capacidades innatas.

La mayoría de nosotros hemos desarrollado estrategias de represión y de evasión para enmascarar y dar otro sentido a las emociones desagradables o inaceptables, y lo hacemos de forma automática y sin ser consciente de ello.  Solo quien aprende  a percibir las señales emocionales a etiquetarlas y a aceptarlas, de ésta forma podrás dirigir sus emociones y ahondar en ellas.  La clave de acceso al mundo emocional es la atención que supone percibirse y ser consciente del propio  mundo interior con el objetivo de no ser avasallados por él.

A si que deje de censurar o dar muchas explicaciones sobre lo que siente, las emociones no son buenas ni malas, son manifestaciones y es la información sobre nosotros y la selecciones de bienestar o no.

 

Terapeuta Integral

Zoraida Grimàn

Twitter: @zoraidagriman